miércoles, 15 de mayo de 2013

Cosas que tal vez no sabías acerca de la placenta

http://anna.hurty.com/placenta
La placenta es un órgano maravilloso, el único órgano temporal que tiene el ser humano y además, solo lo desarrollamos las mujeres. La placenta durante el embarazo es el conducto mediante el cual se comunican tu cuerpo y el de tu bebé. En muchas culturas, la placenta es el hermano del bebé, ya que se han creado a partir del mismo óvulo y han crecido juntos. Sin embargo, después del parto, el bebé sale a la vida y la placenta sale a la muerte… o tal vez no...

En general, los mamíferos se comen la placenta después del parto, incluso los herbívoros. Lo hacen por instinto, pero se sabe que contiene prostaglandinas que favorecen la involución del útero. Además, la placenta está llena de nutrientes e incluso renueva las energías perdidas después del parto y mejora el humor y se cree que ayuda a prevenir la depresión posparto. Tiene tantas propiedades la placenta que hay laboratorios e investigadores que se dedican a encontrar los usos terapéuticos y cosméticos que se le pueden dar. El amnio de la placenta (el saco en el que estaba el bebé) induce el potencial de reparación curativa en cualquier lugar del organismo.

Muchos mamíferos humanos también practican la placentofagia (comerse la placenta). En algunos países no es poco común la fiesta de la placenta a la que se invita a amigos y familiares a comérsela en una variedad de recetas. También hay quienes licúan un trozo de la placenta con alguna fruta y se lo beben porque se considera que solo cruda mantiene sus propiedades y que una vez cocinada pierde muchos de sus beneficios.


Aquí les resumo algunas de las creencias que hay alrededor del mundo acerca de la placenta.
 

Como ya mencioné antes, en muchos países la placenta es el hermano del bebé, en algunos es el hermano mayor, en otros el menor, o el gemelo e incluso un ángel de la guarda que acompaña al bebé.

En algunos países árabes se cree que la fertilidad de la mujer depende del tratamiento que se le dé a la placenta, si no se hace el tratamiento adecuado la mujer puede quedar estéril.


En Asia, especialmente en la medicina tradicional China, la placenta se deshidrata, se encapsula y se toma como suplemento. El servicio de encapsulamiento de placenta es  común entre las doulas y otros profesionales del parto en todo el mundo. Encapsular la placenta es útil si quieres ingerirla pero no te atrae la idea de la placenta gourmet.


En Tailandia se cura la placenta, se sala y se coloca dentro de un recipiente de barro. Después se entierra debajo de un árbol. El mes en el que se produjo el parto determina en qué dirección se introduce el recipiente.


En Camboya es tradición envolver la placenta en hojas de plátano y mantenerla cerca del recién nacido durante tres días. Una vez finalizado este periodo, se entierra.


En Corea se incinera la placenta y se guardan las cenizas. Durante la vida del niño las cenizas ayudan en el alivio de enfermedades.


Algunos pueblos de Bolivia creen que la placenta contiene una gran fuerza espiritual y que si no se le lleva a cabo un funeral adecuado la madre y el niño pueden enfermar y hasta morir.


En Nueva Zelanda la placenta se entierra como tributo a la madre naturaleza, incluso la palabra para la “tierra” coincide con la palabra para la “placenta”: whenua. 


Algunas culturas la entierran debajo de un hormiguero. Creen que si las hormigas se comen la placenta la madre quedará estéril durante algún tiempo proporcionando control de la natalidad.


En algunas regiones de Sudamérica, la placenta se incinera y se entierra para que quede protegida de los entes malignos ya que está conectada espiritualmente con el bebé.



Amy Swagman (http://themandalajourney.com/)
Los indígenas navajos entierran la placenta en su región sagrada para honrar a sus ancestros y atar al niño a su tierra y su tradición. Junto con ella se entierran objetos religiosos o libros para favorecer que el niño sea inteligente o se incline por ciertas disciplinas. 
En Hawái, la placenta es un objeto sagrado que asegura la buena salud del bebé si se entierra correctamente debajo de un árbol. 


En Perú hay una gran cantidad de tradiciones, todas enfocadas a cerrar el ciclo del nacimiento y proteger a la nueva familia y a la comunidad en general.

Hay quienes crean obras artísticas haciendo impresiones con la placenta, como las que aparecen en esta entrada.
En general en la mayoría de las culturas la forma en que se trata la placenta tiene relación con el futuro, la salud o el bienestar de la madre y del bebé. 

Qué hacer con ella entonces si no queremos que se deseche como material tóxico como sucede en muchos hospitales: ¿comerla, encapsularla, plantarla? Para poder hacer cualquier cosa, necesitas tu placenta. Si tienes un parto en casa, solo hace falta que la guardes en tu refrigerador o en tu congelador hasta que decidas qué hacer con ella. Si pares en un hospital, lo primero que tienes que hacer es solicitar que te la entreguen después del parto. Si quieres tu placenta, tienes que estar enterada de cuál es la política del hospital en este respecto, ponerlo en tu plan de parto y hablarlo con tu profesional médico.

Yo decidí enterrar mi placenta debajo de una morera. A pesar de estar enterada de los beneficios que podía tener comérmela, sabía que esa opción no era para mí. Pensé que no quería sentir rechazo o asco por una parte de mi cuerpo que tan bien nos había servido a mi hija y a mí. Tampoco quise encapsularla, aunque no me parecía una mala opción. Preferí agradecer el tiempo que nos dio y honrar a la madre naturaleza devolviéndola a la tierra. Hicimos una ceremonia en el jardín y nos da felicidad ver cómo va creciendo el árbol.
 

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