miércoles, 19 de junio de 2013

Todo el mundo sabe cuáles son los signos del embarazo, se mencionan en todas partes y en muchas ocasiones se satirizan: hay mareos, náuseas, retención de líquidos, micción constante, agruras, incomodidad, bochornos, y una larga lista de etcéteras.

Pero ¿a qué vienen todos estos malestares?  Desde luego, el embarazo no es ninguna enfermedad, al contrario, precisamente porque estamos sanas es por lo que nuestro cuerpo es capaz de dar vida. Y entonces, ¿no parece injusto que nos sintamos tan incómodas en una etapa tan hermosa de nuestra feminidad?




De acuerdo, el cuerpo está cambiando, nuestro útero pasa de los 7 a los 33 centímetros aproximadamente, nos crecen los senos, nuestro centro de gravedad se reajusta constantemente. Pero además hay grandes cambios emocionales. Nuestra familia cambiará, nuestra rutina diaria jamás volverá a ser la misma cuando nazca el bebé y en cuanto sabemos que estamos embarazadas comenzamos a hacernos preguntas prácticas (si no las habíamos pensado antes). ¿Qué pasará con nuestro trabajo? ¿Podremos seguir viviendo en la misma casa? ¿Habrá que contratar a alguien o buscar una guardería en algún momento? ¿Podré amamantar a mi bebé?

Por otro lado hay una gran emoción, un sentimiento de exaltación de lo que es capaz de hacer nuestro cuerpo, un gran amor por la criatura minúscula que tenemos adentro y, en ocasiones, dualidad o cierto rechazo si nuestro embarazo no estaba previsto. Todo lo siguiente es normal: Miedo al dolor, miedo a no ser capaz de dar a luz, miedo a que se adelante, miedo a la cesárea, miedo a no saber qué hacer con el bebé, miedo  a no saber ser mamá, miedo a no poder con todo, miedo a no poder dar el pecho, miedo a que nuestro cuerpo no vuelva a ser como era antes … La lista es muy larga.

Lo que tal vez no sepamos es que de estos miedos podrían derivarse la mayoría de los malestares del embarazo. Sí, así como lo leen. Todos, o casi todos, sabemos lo que son los síntomas psicosomáticos, es decir, eventos que se manifiestan en nuestro cuerpo físico y que tienen un origen mental. El más común y evidente es el hecho de ruborizarse. Si mi hija grita en el restaurante “mamá, ¿te echaste un pedo?” y, acto seguido, todos los comensales se ríen, me pongo roja como un tomate y no es porque haga calor, ni porque me acabe de pegar el sol, ni porque me pase nada físicamente, es simple y sencillamente que quiero meterme en un zapato de la vergüenza y eso tiene un origen mental.

Pues, en principio, y según Louise L. Hay, todos los malestares físicos que tenemos, embarazadas o no, responden a un patrón mental negativo. El patrón es inconsciente, no es algo que pienses e inmediatamente después se manifieste en tu cuerpo, como ruborizarse cuando algo te da pena o tener taquicardia cuando te asustas. Se trata de un pensamiento más profundo, de algo que conscientemente ignoras pero que te afecta, puede ser un pensamiento antiguo, algo que te repitieron constantemente cuando eras niña y ahora tu mente cree que es verdad o simplemente un pensamiento que no te permites tener (sobre todo si es de rechazo) pero que en alguna parte de tu mente sigue maquinando.

Para cada patrón mental negativo hay una afirmación que puedes repetir. Es decir, un pensamiento positivo que te puede ayudar a cambiar ese patrón y, por lo tanto, a aliviar el mal que te aqueja. Esta afirmación, este pensamiento sanador, debe repetirse tantas veces al día como te sea posible para liberar su poder, cambiar tu mente y sanar tu cuerpo.

A continuación compartiré algunas de las afirmaciones del libro de Louis L. Hay titulado “Sana tu cuerpo” que pueden ayudarnos a sentirnos mejor durante el embarazo. Yo uso ese libro para todo, las afirmaciones han sido en mi vida un gran componente de mi bienestar y recomiendo el libro ampliamente. Para que se cambie el patrón mental y, por consiguiente, se alivie el mal hay que repetir la afirmación tantas veces al día como puedas. Incluso si dedicas unos momentos a repetirla frente al espejo en voz alta, puede hacer mucho bien. Cada vez que te aquejen las náuseas, sientas agruras o estés mareada, recuerda repetir tu afirmación. No solo ayudarás a paliar la incomodidad que sientes sino que irás cambiando el patrón de pensamiento negativo, aniquilando el miedo lo cual te preparará para el parto. Recuerda siempre: "Miedo = tensión. Tensión = dolor."

Por supuesto, ninguna de estas afirmaciones pretende sustituir los consejos que te haya dado tu ginecólogo o la persona que le da seguimiento a tu embarazo. Su propósito es ser una ayuda para sentir bienestar y además tener un recurso propio para arreglar los problemas desde adentro.  Espero que te sean de utilidad.


Náuseas
Patrón mental: Miedo. Rechazo de  una idea o de una experiencia.
Tiene mucho sentido que haya náuseas al principio del embarazo. Se trata de una experiencia totalmente nueva que nos puede causar  miedo y rechazo. Tal vez por eso, pasado el primer trimestre, cuando sabemos que seguramente el bebé estará bien, que el embarazo progresa correctamente y cuando hemos tenido tiempo de acostumbrarnos a la nueva situación y a emocionarnos, las náuseas desaparecen.
Afirmación: Estoy a salvo. Confío en que el proceso de la vida me aporta solo el bien.

Indigestión
Patrón de pensamiento negativo:  Miedo  visceral,  terror  y  angustia. Quejas y gruñidos.
Sería interesante identificar qué es lo que nos causa tanto terror y angustia. ¿Es el parto? ¿Es que algo salga mal en el embarazo? ¿Es que el bebé no sea “perfecto”? Y una vez que hayamos identificado lo que nos angustia, repetir la afirmación con la idea de deshacernos de ese miedo. Puede ser que el miedo sea tan profundo que ni siquiera somos capaces de identificar de dónde viene. Aun así, la afirmación nos ayudará a sanar. Eso sí, además de repetir la afirmación iría muy bien que comieras con conciencia.
Afirmación: Digiero todas  las nuevas  experiencias  en paz y con alegría.

Mareo al  moverse
Patrón mental: Miedo. Temor de no estar al mando.
Está claro que el embarazo está lleno de miedos. El de no estar al mando es más que natural. Tu cuerpo está haciendo miles de cosas sobre las cuales no tienes ningún control. Además, a tu alrededor hay mucha gente diciéndote constantemente que tu vida va a cambiar y que jamás volverá a ser igual y no tienes ni idea de a lo que se refieren, parece que no tienes ninguna oportunidad de tomar el mando. Por otro lado, es posible que sientas que está en manos de personal médico y que tienes que atenerte a todo lo que te dicen sin cuestionar. Todo esto, puede hacerte pensar que no tienes poder de decisión. Pero no es verdad. Tú tienes el poder de decidir, de estar al mando de tu cuerpo y de tu vida. Actívalo.
Afirmación: Siempre   estoy   al   mando   de   mis pensamientos. Estoy  a  salvo. Me  amo  y me apruebo.

Acedía (acidez de estómago)
Patrón mental: Miedo, miedo, miedo. Temor atenazante.
Nada nuevo que agregar. Durante el embarazo hay miedo, está claro.
Afirmación: Respiro profunda y libremente.   Estoy a salvo. Confío en el proceso de  la vida.

Achaques
Patrón mental: Ansia de amor. Deseos  de  ser abrazada.
Hoy te duelen los pies y te sientes cansada. Ayer te dolía la cabeza. De repente sientes calambres o piquetes en lugar insospechados… Ya no vas a estar sola con tu pareja, si este es tu primer bebé, dejarán de ser dos y se convertirán en tres. Con la llegada del bebé serán una familia. Además, dejarás de ser solo la hija de alguien y te convertirás en la mamá de alguien, tu mamá ahora será “la abuela”. Tal vez todo esto  te hace sentir insegura, desplazada, con mucha necesidad de reafirmar el amor que los demás sienten por ti y que ahora compartirás con tu bebé (reitero que es algo inconsciente).
Afirmación:  Me amo y me apruebo. Soy capaz de amar y soy digna de ser amada.

Hemorroides
Patrón mental: Miedo de los plazos establecidos. Rabia por el pasado. Temor a aflojarse. Sensación de carga.
Como hablábamos antes, ¿y si se adelanta? ¿Y si se retrasa? ¿Y si no era el momento adecuado? ¿Qué tal que soy incapaz de cumplir con toda la responsabilidad económica, emocional, social?
Afirmación:  Libero todo lo que no sea amor. Hay tiempo y espacio para  todo lo que deseo hacer.

Candidiasis
Patrón mental: Sensación de estar muy disperso. Mucha  frustración y rabia. Exigencia y desconfianza en  las relaciones.
En el embarazo somos más susceptibles a las infecciones vaginales. De nuevo, podemos sentir desconfianza de cómo serán las relaciones con los demás después de convertirnos en madres. Hay que analizar lo que nos causa rabia o frustración.
Afirmación: Me doy permiso para  ser  todo  lo que puedo ser;  merezco  lo mejor   de  la  vida. Me  amo. Amo y aprecio a  los demás.

Hipertensión (en el embarazo podría resultar en preeclampsia)
Patrón mental: Viejo  problema  emocional  no solucionado.
Esto es importante, antes del parto deberíamos intentar solucionar todos nuestros conflictos, especialmente con la pareja, con nuestros padres o quienes estarán más cercanos en el momento del nacimiento. El parto es un momento muy intenso en el que todas las emociones afloran. Es importante que seamos capaces de relajarnos para fluir con las contracciones y tener un parto sano que podamos recordar con amor.
Afirmación: Me desprendo jubilosamente  del  pasado. Estoy en paz.

Edema (retención de líquidos, hinchazón)
Patrón mental: ¿De qué  o quién  no  quieres desprenderte?  
Hay que buscar en nuestro interior.  ¿Qué es aquello que no queremos dejar ir, por qué lo estamos reteniendo?
Afirmación: De buen grado dejo  ir el pasado. Tranquila y segura me  libero. Ahora soy  libre.

Solo he recopilado y analizado las afirmaciones de los malestares más comunes. Por supuesto cada una de nosotras es única e irrepetible y lo que aqueja a una puede ser totalmente desconocido para otra mamá. Si quieren conocer otras afirmaciones pueden adquirir el libro de Louise. L. Hay, es un gran recurso.